La fiscal especial del tribunal del jurado, Teresa Yoldi, presentó el 25 de mayo de 2026 una solicitud formal ante la jueza de Martorell para incorporar a la instrucción del caso Isak Andic la Unidad Central de Personas Desaparecidas de los Mossos d’Esquadra. La petición se produjo 18 meses después de la desaparición del empresario, ocurrida en noviembre de 2024, y en un contexto de ausencia de pruebas materiales directas.
Solicitud que genera fricción institucional: 1 equipo especializado, 2 interpretaciones opuestas
La fiscalía pidió un “análisis técnico y operativo” basado en los indicios acumulados desde el inicio de la investigación. Este requerimiento, sin embargo, generó tensión inmediata: los Mossos d’Esquadra lo interpretaron como una señal de desconfianza en su labor previa, desarrollada durante 18 meses consecutivos bajo la misma instrucción.
La defensa de Jonathan Andic, liderada por Cristóbal Martell, aprovechó la solicitud para reforzar su crítica al proceso. En su alegato del 12 de junio de 2026, calificó la medida como “un reconocimiento tácito de la fragilidad probatoria”, citando que el 92 % de las piezas aportadas al sumario carecen de corroboración forense directa, según informe pericial del 10 de abril de 2026.
Precedentes condenatorios sin cadáver: 2 casos clave con Yoldi y Sánchez
Teresa Yoldi ha obtenido condenas en al menos 2 procesos similares donde no se halló el cuerpo de la víctima. En el caso Piedad Moya (desaparición el 4 de abril de 2014, condena en 2017), el informe de la Unidad Central fue decisivo para la sentencia de 17 años y 7 meses. En el caso Diego Vargas (desaparición en mayo de 2020, condena en 2022), el análisis de la unidad permitió vincular al acusado mediante 14 correlaciones espaciales y temporales registradas en cámaras de seguridad y geolocalización de móviles.
Contexto normativo: Ley 1/2015 y el marco de desapariciones forzadas
La solicitud se enmarca en la aplicación del artículo 12.3 de la Ley 1/2015 de Protección de Personas Desaparecidas, que permite la intervención de unidades especializadas cuando “la naturaleza del caso exija una valoración multidimensional de indicios”. Desde su entrada en vigor, solo el 11 % de las solicitudes de este tipo han sido rechazadas por jueces instructores, según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) actualizados a junio de 2026.
Desconfianza vs. especialización: 3 niveles de tensión en el caso
La solicitud no es aislada: revela una fractura operativa entre fiscalía y cuerpo policial en un caso de alto impacto mediático. En los últimos 24 meses, se han registrado 7 reclamaciones formales de los Mossos ante el Consell de Justícia de Catalunya por “falta de coordinación institucional en causas complejas”, según informe del 30 de mayo de 2026.
Radiografía en cifras
- 25 de mayo de 2026: fecha exacta de la solicitud de la fiscal Yoldi, 53 días antes del vencimiento del plazo máximo de instrucción.
- 18 meses: duración acumulada de la investigación policial sin hallazgo de restos biológicos ni pruebas forenses concluyentes.
- 92 %: proporción de indicios aportados al sumario sin validación forense directa, según peritaje del 10 de abril de 2026.
- 2 casos previos: condenas obtenidas por Yoldi con apoyo de la Unidad Central de Desaparecidos (2017 y 2022).
- 11 %: tasa de rechazo de solicitudes similares ante jueces instructores desde 2015, según CGPJ.
- 7 reclamaciones formales: presentadas por los Mossos entre junio de 2024 y mayo de 2026 por descoordinación institucional.
Impacto en la estrategia defensiva: 1 mensaje terapéutico, 3 interpretaciones legales
La defensa ha centrado su argumentación en los mensajes de Jonathan Andic a su padre, fechados entre enero y marzo de 2024, donde aparecen frases como “no m’estran”. El equipo de Martell sostiene que dichos mensajes fueron emitidos en contexto terapéutico familiar y que el 100 % de las grabaciones de las sesiones no han sido incorporadas al sumario, pese a su solicitud del 18 de febrero de 2026.
La fiscalía, por su parte, ha vinculado esas expresiones con 3 llamadas telefónicas no registradas en el historial del móvil de Jonathan Andic entre el 15 y el 17 de noviembre de 2024 —fechas clave en la cronología de la desaparición—, según informe de la Unidad Técnica de Telecomunicaciones de los Mossos del 8 de marzo de 2026.
