La cumbre de ministros de Exteriores de BRICS+ en Nueva Delhi terminó sin declaración conjunta. Las diferencias sobre la guerra de Irán, Gaza y la seguridad en el Estrecho de Bab el-Mandeb impidieron el consenso. El bloque, ahora con 10 miembros, enfrenta una paradoja: mayor peso global, menor cohesión política.
¿Por qué fracasó la declaración conjunta de BRICS+?
La ausencia de un comunicado unificado no es un error técnico. Es un síntoma de divergencias estructurales. India, como anfitriona, reconoció abiertamente “diferencias de opinión entre algunos miembros”. Una nota a pie de página mencionó explícitamente “reservas” de un país no identificado sobre Gaza y el Mar Rojo.
Esto no es nuevo. Desde la incorporación de Irán y los Emiratos Árabes Unidos en 2024, el bloque alberga actores con intereses antagónicos en el Golfo Pérsico. Teherán y Abu Dabi no solo compiten por influencia. Se acusan mutuamente de agresión directa.
El papel de Irán como catalizador de la fractura
El ministro iraní Abbas Araghchi acusó públicamente a los EAU de ser “socio activo” de Estados Unidos e Israel. Su discurso no buscaba consenso. Buscó aislamiento diplomático del rival regional. Esa estrategia socava la esencia de BRICS+: construir alternativas multilaterales sin imponer agendas unilaterales.
¿Qué significa la ampliación de BRICS+ para la gobernanza global?
La incorporación de Egipto, Etiopía, Irán, EAU e Indonesia elevó el PIB combinado del bloque al 37 % del global. Pero el crecimiento cuantitativo no garantiza coherencia cualitativa. La ampliación transformó BRICS+ de un foro de países emergentes en un escenario de rivalidades regionales.
La economía no es suficiente para tejer diplomacia. Sin mecanismos de resolución de conflictos internos, el bloque corre el riesgo de convertirse en una coalición nominal. Su capacidad para desafiar el orden financiero liderado por el dólar depende de su unidad operativa —no solo de su tamaño estadístico.
El vacío institucional como debilidad estratégica
BRICS+ carece de un secretariado permanente, protocolos de votación vinculantes o un tribunal de arbitraje. Todo se negocia en cada cumbre. Esa flexibilidad, que una vez fue ventaja, hoy es un obstáculo. Sin reglas claras, cada miembro interpreta soberanía como derecho a vetar cualquier mención que contradiga su política exterior.
¿Cómo afecta esta fractura al equilibrio de poder en Oriente Medio?
La incapacidad de BRICS+ para emitir una postura común sobre Gaza o el Estrecho de Bab el-Mandeb debilita su credibilidad como contrapeso al G7. Estados Unidos y la Unión Europea siguen dominando las declaraciones multilaterales sobre seguridad marítima y derechos humanos en la región.
Mientras tanto, Irán y los EAU intensifican su competencia en el terreno: desde inversiones en puertos del Mar Rojo hasta acuerdos de defensa con potencias no occidentales. BRICS+ no media. Se convierte en escenario de confrontación.
El impacto económico real de la desunión
Los bancos centrales de BRICS+ avanzan en acuerdos de intercambio en monedas locales. Pero sin una voz unificada en foros como la ONU o la OMC, esos avances quedan limitados a transacciones bilaterales. La fractura política frena la creación de un sistema de pagos alternativo al SWIFT.
¿Qué marco legal regula las decisiones de BRICS+?
BRICS+ no es una organización internacional con personalidad jurídica. No tiene tratado fundacional ni estatutos vinculantes. Sus decisiones son declaraciones políticas, no actos con efecto legal. No existe un marco normativo que obligue a los miembros a alinear posiciones.
Esto explica por qué India pudo publicar una declaración nacional sin consenso. También explica por qué Irán puede denunciar a los EAU sin consecuencias institucionales. La ausencia de un marco jurídico común es una elección estratégica —y una limitación estructural.
Datos Clave
- La cumbre de BRICS+ en Nueva Delhi (mayo 2026) fue la primera sin declaración conjunta desde su ampliación en 2024.
- Irán y los EAU mantienen posturas opuestas sobre la soberanía del Golfo Pérsico y la legitimidad del régimen israelí.
- El bloque BRICS+ ahora incluye 10 Estados, pero carece de mecanismos formales para resolver desacuerdos.
- Ninguna declaración de BRICS+ tiene valor vinculante bajo el derecho internacional.
- La cooperación financiera entre miembros avanza en paralelo a la fragmentación política, sin integración real.
¿Qué sigue para BRICS+ tras la fractura de Nueva Delhi?
El próximo paso no es técnico ni financiero. Es institucional. O el bloque diseña reglas mínimas de convivencia —como un código de conducta para debates sensibles— o seguirá fragmentándose en cada crisis regional. La prueba no será su capacidad para emitir monedas comunes. Será su capacidad para emitir una sola voz sobre la vida de los civiles en Gaza.