Más de 200 vecinos de Cerdanyola del Vallès y Barcelona han realizado una caminata reivindicativa en el Parc de Collserola. Exigen la reapertura inmediata del espacio tras seis meses de cierre por la peste porcina africana. La protesta no tiene respaldo institucional, pero sí más de 5.000 firmas digitales. No hay líderes identificables, ni entidades organizadoras. Solo ciudadanos que reclaman acceso a su entorno natural.
¿Por qué sigue cerrado el Parc de Collserola en 2026?
El cierre se decretó en diciembre de 2025 tras la detección de brotes de peste porcina africana en jabalíes del macizo. Las autoridades sanitarias catalanas activaron el protocolo de contención. Esto incluyó el cierre de pistas forestales como el camino de Can Catà. La medida afecta a más de 8.000 hectáreas. No hay fecha oficial de reapertura. El control veterinario sigue activo.
El marco legal del cierre
La orden se basa en el Real Decreto 1019/2021, que regula la lucha contra enfermedades epizoóticas. También aplica la Directiva 2002/60/CE de la UE. Ambas permiten restricciones de acceso al medio natural ante riesgo zoonótico. Sin embargo, no prevén plazos máximos de cierre ni mecanismos de revisión automática.
¿Qué impacto económico tiene el cierre de Collserola?
El parque genera más de 42 millones de euros anuales en actividad económica indirecta. Incluye turismo activo, hostelería local y empresas de senderismo y cicloturismo. En Cerdanyola, 17 negocios han cerrado desde 2025. El sector de guías naturales ha perdido el 92 % de sus ingresos. La Diputación de Barcelona ha destinado 1,2 millones a ayudas puntuales, pero sin criterios de sostenibilidad a largo plazo.
El efecto en la salud pública
El cierre ha reducido un 38 % la práctica de actividad física al aire libre en la zona norte de Barcelona. Datos del Institut Català de la Salut muestran un aumento del 14 % en consultas por ansiedad y estrés en Cerdanyola. Los profesionales de la salud pública reclaman una evaluación de riesgo proporcional. No hay evidencia de transmisión humana de la peste porcina africana, pero sí impacto comprobado en bienestar psicosocial.
¿Qué exigen los ciudadanos en la caminata de junio de 2026?
Los manifestantes no piden la eliminación inmediata de las restricciones. Piden transparencia, evaluación técnica actualizada y planes de reapertura escalonada. Quieren acceso controlado a zonas de bajo riesgo. Solicitan que se publiquen los informes veterinarios mensuales. También exigen que se active el Comité de Participación Ciudadana del Parc de Collserola, inactivo desde 2024.
La respuesta institucional hasta ahora
La Generalitat ha emitido tres comunicados desde enero. Ninguno incluye cronograma ni indicadores objetivos de reapertura. La Agència de Salut Pública de Catalunya afirma que “el riesgo sigue siendo alto”, pero no detalla metodología ni umbrales de decisión. No se ha convocado ninguna reunión técnica con expertos en ecología, salud pública y gestión de espacios naturales.
¿Qué dice la ciencia sobre el riesgo real?
Estudios recientes de la Universidad Autónoma de Barcelona (junio 2026) confirman que la prevalencia del virus en jabalíes ha caído un 71 % desde enero. El modelo predictivo indica que el riesgo de transmisión a ganado doméstico es bajo en zonas alejadas de explotaciones. La peste porcina africana no afecta a humanos. No hay casos registrados en 100 años de historia epidemiológica.
Datos Clave
- El cierre del Parc de Collserola lleva 6 meses sin revisión formal.
- Más de 5.000 firmas respaldan la reapertura, sin apoyo de entidades oficiales.
- El camino de Can Catà es la vía más usada para acceso peatonal y ciclista al norte del parque.
- No existe un plan público de desescalada ni indicadores técnicos de reapertura.
- La peste porcina africana es una enfermedad exclusiva de suidos. No es zoonótica.
La protesta de junio de 2026 no es un acto de desobediencia. Es una demanda de gobernanza basada en evidencia, proporcionalidad y participación. El Parc de Collserola no es solo un espacio natural. Es un bien común con dimensión sanitaria, económica y social. Su cierre indefinido sin evaluación pública contradice los principios de la Ley de Cambio Climático de Catalunya y la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2030.
