El macizo de Fresneda-Correcillas, ubicado en el norte de la provincia de León, ha sido objeto de un estudio científico que ha revelado una impresionante cantidad de dolinas, más de 550, en un área relativamente pequeña. Este trabajo, realizado por investigadores de la Universidad de León, proporciona una visión detallada de estas formaciones kársticas, destacando su densidad y características geomorfológicas. Las dolinas son depresiones circulares que se forman en terrenos kársticos, y su estudio es crucial para entender la evolución del paisaje y los procesos geológicos que lo modelan.
**Características Geomorfológicas de las Dolinas**
El estudio, publicado en la revista ‘Cuaternario y Geomorfología’, ha cartografiado 553 dolinas en un área de solo 6,1 kilómetros cuadrados, lo que resulta en una densidad media de 90,4 dolinas por kilómetro cuadrado. En algunas zonas, esta cifra se eleva a 369,9 dolinas por kilómetro cuadrado, especialmente en la Plataforma Kárstica Baja. Esta densidad coloca al macizo de Fresneda-Correcillas entre los paisajes kársticos más perforados del mundo, comparable a otros macizos kársticos excepcionales a nivel internacional.
Las dolinas se agrupan en cinco zonas distintas, cada una caracterizada por su altitud, litología y morfología. Estas zonas incluyen plataformas kársticas altas y bajas, así como áreas con calizas masivas y laminadas. La altitud de las dolinas varía entre 1.511 y 1.816 metros, con una altitud media de 1.674 metros. Las dimensiones de las dolinas también son variadas, con una superficie media de 909 metros cuadrados. Las dolinas más pequeñas se encuentran en la Plataforma Kárstica Baja, mientras que las más grandes se localizan en la Plataforma Central, donde se han registrado dolinas de hasta 1.396 metros cuadrados.
La profundidad media de estas depresiones es de 9,6 metros, aunque en algunas áreas, como los poljés, la profundidad no supera los siete metros. En términos de forma, la mayoría de las dolinas son elípticas o circulares, aunque también se han documentado formas de embudo y pozo en ciertas localizaciones. Esta diversidad en la geometría de las dolinas es un aspecto importante para comprender los procesos de formación y evolución de estas estructuras.
**Factores que Influyen en la Formación de Dolinas**
El estudio también investiga los factores que contribuyen a la alta concentración de dolinas en el macizo. La litología es el factor más determinante; las calizas masivas tienden a generar un mayor número de depresiones profundas con bordes abruptos, mientras que las calizas laminadas producen dolinas más amplias y planas. Además, la estructura tectónica del área, la presencia de fallas geológicas, la topografía de las plataformas y la altitud, que afecta la acumulación de nieve y los procesos de disolución, son elementos que influyen en la distribución y desarrollo de estas formaciones kársticas.
El conocimiento detallado de estas morfologías no solo tiene un interés científico, sino que también presenta implicaciones ambientales y turísticas. El macizo de Fresneda-Correcillas forma parte de la Reserva de la Biosfera de los Argüellos y de la Red Natura 2000, lo que subraya su importancia ecológica. La identificación precisa de las dolinas puede contribuir a una mejor gestión del territorio, ayudando a prevenir riesgos asociados a subsidencias y a ordenar el uso recreativo del entorno.
Los investigadores sugieren que la metodología utilizada en este estudio, que combina fotointerpretación de ortoimágenes y modelos digitales de elevación, podría ser replicada en otros macizos kársticos. Además, proponen la incorporación de técnicas automáticas basadas en LiDAR para mejorar la precisión de la cartografía y ampliar la información climática disponible, lo que permitiría comprender mejor el papel del clima en la evolución de estos paisajes.
La excepcional densidad de dolinas en el macizo leonés es el resultado de la interacción de múltiples factores morfogenéticos. Los autores del estudio hacen un llamado a realizar investigaciones adicionales que relacionen las formas superficiales con el complejo sistema subterráneo del macizo, que incluye cavidades emblemáticas como la cueva del Moruquil y las simas asociadas a los poljés. Este trabajo no solo enriquece el conocimiento científico sobre el área, sino que también establece una base sólida para la conservación y valorización del macizo de Fresneda-Correcillas, integrándolo en el mapa de los paisajes kársticos más conocidos de la Península Ibérica.
