La situación en Siria, tras más de una década de conflicto, sigue siendo crítica, especialmente para los más vulnerables: los niños. Meritxell Relaño, responsable de Unicef en Siria, ha llegado a Damasco con la misión de ayudar a reconstruir un país devastado por la guerra. En su reciente entrevista, Relaño expone los desafíos que enfrenta la infancia siria y la necesidad urgente de apoyo internacional para restablecer los servicios básicos que permitan a las familias regresar a su hogar.
**La Realidad de la Infancia en Siria**
Desde que comenzó la guerra civil en 2011, la situación de los niños en Siria ha empeorado drásticamente. En 2010, el país contaba con un sistema educativo relativamente sólido, pero hoy, 2,5 millones de niños no asisten a la escuela. La falta de acceso a la educación es solo una de las muchas consecuencias del conflicto. Según Relaño, alrededor de 8,000 colegios están inoperativos, y el 90% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, lo que dificulta aún más el acceso a materiales escolares y otros recursos necesarios para la educación.
La situación es aún más alarmante cuando se considera que la guerra ha dejado un legado de minas terrestres. Se estima que hay más de 300,000 minas en el país, lo que complica cualquier esfuerzo de reconstrucción. Antes de poder reparar escuelas, hospitales o centros de salud, es esencial limpiar las áreas afectadas por estas minas. En 2025, casi 600 personas han perdido la vida debido a estos artefactos explosivos, incluidos cerca de 200 niños. Esta realidad pone de manifiesto la urgencia de una intervención internacional coordinada para abordar la crisis humanitaria.
**Interacción con las Nuevas Autoridades y el Futuro de la Ayuda Internacional**
La relación entre las agencias internacionales y las nuevas autoridades en Siria ha sido complicada. Inicialmente, hubo resistencia para entender el papel de organizaciones como Unicef. Sin embargo, con el tiempo, se ha logrado establecer un diálogo que permite a Unicef ayudar a las autoridades a identificar las necesidades más urgentes del país. Esto incluye la evaluación de la infraestructura destruida y la planificación de proyectos para la rehabilitación de servicios esenciales.
A pesar de estos esfuerzos, la situación de Siria no atrae la atención ni los fondos necesarios de los donantes internacionales. Las sanciones impuestas al régimen anterior han limitado la capacidad de inversión en el país. Sin embargo, Relaño mantiene la esperanza de que, una vez que se levanten estas sanciones y el sistema comience a funcionar de manera más efectiva, los donantes se sientan motivados a invertir en la reconstrucción. Aun así, es importante destacar que la ayuda internacional será solo una pequeña parte de lo que se necesita. El Banco Mundial estima que la reconstrucción de Siria costará alrededor de 216 billones de dólares, lo que subraya la necesidad de inversión del sector privado para complementar los esfuerzos de ayuda humanitaria.
La situación de seguridad en Siria sigue siendo frágil. Aunque Unicef tiene acceso a gran parte del país, hay áreas, como Sueida en el sur, que siguen en conflicto activo. Esto limita la capacidad de las organizaciones para operar de manera efectiva y segura. A medida que se acerca el año 2026, la incertidumbre sobre la evolución de la situación en Siria persiste, lo que plantea desafíos adicionales para la labor humanitaria.
Relaño también se dirige a los millones de sirios que se encuentran en el exilio, enfatizando que sin un entorno seguro, con acceso a educación y salud, es poco probable que las familias decidan regresar. La cooperación internacional es crucial para crear las condiciones necesarias que permitan a los sirios reconstruir sus vidas en su país natal. La falta de escuelas, centros de salud y oportunidades laborales son barreras significativas que deben ser superadas para facilitar el retorno de los refugiados.
La labor de Unicef en Siria es un recordatorio de la resiliencia del pueblo sirio y de la importancia de la comunidad internacional en la reconstrucción de un país que ha sufrido tanto. A medida que se avanza hacia el futuro, es esencial que se priorice la inversión en la infancia y en los servicios básicos, para que Siria pueda comenzar a sanar y reconstruirse.
