El apagón que afectó a España y Portugal el 28 de abril de 2025 ha sido un evento sin precedentes en la historia de la red eléctrica europea. Este fenómeno, que dejó a millones de personas sin suministro eléctrico, fue el resultado de una serie de factores interrelacionados que, según un informe elaborado por un equipo de 49 expertos de la Unión Europea, revelan la fragilidad del sistema eléctrico actual y la necesidad urgente de implementar cambios significativos. En este artículo, exploraremos las causas del apagón y las recomendaciones propuestas para evitar que un evento similar vuelva a ocurrir en el futuro.
**Causas del Apagón Eléctrico**
El informe presentado por Damian Cortinas, director del consejo de Entso-e, destaca que la causa principal del apagón fue un colapso por sobretensión. Este fenómeno se desencadenó por una combinación de factores técnicos y regulatorios que, en conjunto, llevaron a una situación insostenible. Uno de los factores más críticos fue la regulación española que permite un nivel máximo de tensión de 435 kV, mientras que el límite en el resto de Europa es de 420 kV. Esta discrepancia en los estándares de tensión creó un entorno propicio para el colapso.
Además, la forma en que se conectan las energías renovables a la red también contribuyó al problema. Las instalaciones de energía renovable, que operan con un factor de potencia fijo, no son capaces de contribuir al control dinámico de la tensión, lo que significa que no pueden adaptarse a las fluctuaciones de la red. Esto se vio agravado por el hecho de que los generadores convencionales, que tienen la capacidad de ejercer control dinámico, no funcionaron de manera efectiva durante el evento. Según el informe, algunos de estos generadores no cumplieron con sus funciones de control durante el 75% del tiempo que deberían haberlo hecho, lo que exacerbó la situación.
Otro factor que complicó el escenario fue la baja carga en la red de distribución en el día del apagón. Con los consumidores alimentándose principalmente de energía renovable, cualquier oscilación en la red tuvo un impacto mucho mayor. Lo que comenzó como un problema localizado en Granada se propagó rápidamente, afectando a toda Europa. A pesar de que las salas de control de España y Francia implementaron protocolos para detener las oscilaciones, estas medidas llevaron a un aumento de la tensión, lo que a su vez contribuyó al colapso.
**Recomendaciones para la Prevención de Futuros Apagones**
El informe no solo se limita a identificar las causas del apagón, sino que también ofrece 22 recomendaciones agrupadas en cinco áreas clave para prevenir futuros incidentes. La primera recomendación se centra en el control de la tensión. Se sugiere que España armonice su límite de tensión con el estándar europeo de 420 kV. Esta medida es crucial para reducir el riesgo de colapsos por sobretensión en el futuro.
La segunda área de enfoque es el control de las oscilaciones. Dado que estas oscilaciones obligaron a gestionar el sistema de manera diferente, se recomienda mejorar la amortiguación, la monitorización y la detección de oscilaciones. Esto implica trabajar en la configuración de los ajustes que provocan desconexiones y colaborar con los fabricantes para entender mejor el comportamiento de las instalaciones de baja potencia en situaciones extremas.
En cuanto a la desconexión de instalaciones, el informe enfatiza la necesidad de mejorar la configuración de los ajustes que provocan estas desconexiones. Esto es vital para asegurar que las instalaciones de energía renovable no se desconecten de manera inapropiada durante momentos críticos.
La cuarta recomendación se refiere a la mejora de los planes de defensa del sistema en toda Europa. Hasta el apagón del 28 de abril, estos planes estaban diseñados para hacer frente a caídas de frecuencia, pero no a colapsos por sobretensión. Es esencial que los planes de defensa se actualicen para abordar este tipo de incidentes.
Por último, el informe sugiere que las plantas de arranque autónomo amplíen sus revisiones para garantizar que estén en perfecto estado cuando sean necesarias. También se recomienda implementar medidas para asegurar que las conexiones tecnológicas puedan funcionar durante al menos 24 horas en caso de un apagón.
Los expertos subrayan que muchas de las soluciones propuestas son técnicamente viables y no requieren tecnologías avanzadas. Sin embargo, para su implementación, será necesaria la colaboración de las autoridades de todos los países, ya que en algunos casos se requerirán modificaciones legislativas.
La Red Eléctrica de España (REE) ha respondido al informe, destacando que las conclusiones evidencian que no hubo incumplimiento ni conducta atribuible a la compañía que pudiera haber causado el apagón. Según REE, el informe confirma que la empresa cumplió con la normativa vigente y señala que hubo desconexiones incorrectas de generación, así como que varias unidades de generación convencionales no alcanzaron los mínimos requeridos para el control de tensión.
El apagón de abril de 2025 ha puesto de manifiesto la necesidad de una revisión exhaustiva del sistema eléctrico en España y Europa. Las recomendaciones del informe son un paso crucial hacia la mejora de la resiliencia del sistema eléctrico y la prevención de futuros incidentes que puedan afectar a millones de personas. La implementación de estas medidas no solo beneficiará a España y Portugal, sino que también contribuirá a la estabilidad de la red eléctrica europea en su conjunto.