Casi 5 millones de personas mayores de 18 años en España padecen simultáneamente soledad no deseada y trastornos de salud mental, según el informe Estudio sobre soledad no deseada y salud mental 2026, publicado en julio de 2026.
Este dato representa el 11,8% de la población adulta nacional y marca un incremento respecto al 9,2% registrado en el informe anterior de 2024. La cifra se deriva de una encuesta telefónica a 4.100 ciudadanos realizada entre marzo y abril de 2026 por la consultora Fresno.
El 20% de los españoles vive soledad no deseada de forma estable
El porcentaje de población que experimenta soledad no deseada se mantiene estable desde 2024: 20% en 2024 y 20% en 2026. Sin embargo, su persistencia ha aumentado: el 81% de quienes la sufren lo hace durante dos años o más, y el 55,4% lleva más de cinco años en esta situación.
Esto implica que 15,6% de los adultos españoles —unos 6,2 millones— vive soledad persistente, un fenómeno que el Observatorio Estatal SoledadES define como crónico y estructural, no circunstancial.
Precedentes cuantificados: evolución desde 2024
- En 2024, el 18,3% de la población adulta reportaba problemas de salud mental (diagnosticados o no).
- En 2026, ese porcentaje subió al 24%, un incremento de 5,7 puntos porcentuales en dos años.
- La soledad no deseada se asocia con una probabilidad 4,4 veces mayor de presentar trastornos mentales: el 49,1% de quienes sufren soledad tiene problemas de salud mental, frente al 11% en la población general.
- El 58,4% de las personas con soledad no deseada presenta algún trastorno mental, según datos de la Fundación ONCE y Fundación AXA.
La salud mental empeora más rápido que la soledad
Mientras la soledad no deseada se mantiene estable en 20%, la salud mental muestra una tendencia claramente negativa. El aumento del 24% en 2026 supone una aceleración respecto al crecimiento anual promedio del 2,85% entre 2024 y 2026.
Este deterioro se observa especialmente en adultos jóvenes: el 31,2% de los menores de 35 años reporta síntomas significativos de ansiedad o depresión, frente al 19,7% en mayores de 65 años. El marco normativo vigente —la Estrategia Nacional frente a la Soledad no Deseada 2023–2030— aún no ha logrado revertir esta curva ascendente.
Desglose por categorías demográficas
- Género: El 27,3% de las mujeres adultas presenta problemas de salud mental, frente al 20,5% de los hombres.
- Ruralidad: El 22,1% de la población en municipios de menos de 10.000 habitantes sufre soledad no deseada, un punto porcentual por encima de la media nacional.
- Discapacidad: El 42,6% de las personas con discapacidad reconocida vive soledad no deseada, y el 63,8% de ese grupo tiene diagnóstico o síntomas de trastorno mental.
- Inmigración: El 28,9% de los extranjeros residentes en España reporta soledad no deseada, cifra que supera en 8,9 puntos a la media nacional.
Radiografía en cifras
- 5 millones: número estimado de personas mayores de 18 años que padecen soledad no deseada y problemas de salud mental simultáneamente en 2026.
- 24%: porcentaje de la población adulta española con problemas de salud mental en 2026, frente al 18,3% en 2024.
- 49,1%: tasa de prevalencia de trastornos mentales entre quienes sufren soledad no deseada, 4,4 veces superior a la media nacional (11%).
- 15,6%: proporción de adultos con soledad persistente (dos años o más), equivalente a 6,2 millones de personas.
- 55,4%: porcentaje de personas con soledad no deseada que la padecen desde hace más de cinco años.
- 32,4%: cifra total de población afectada por soledad no deseada o trastornos mentales (o ambos), según el estudio de 2026.
El informe se enmarca en el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES), creado en 2022 bajo el Real Decreto 103/2022 y coordinado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. A pesar de los avances legislativos —como la Ley de Protección frente a la Soledad no Deseada, en tramitación desde 2025—, los datos evidencian una brecha creciente entre el marco normativo y la realidad epidemiológica. La inversión pública en salud mental se mantuvo en 0,87% del gasto sanitario total en 2025, lejos del 2,5% recomendado por la OMS para sistemas de atención integral.
