Francia ha derogado oficialmente las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en ciudades de más de 150.000 habitantes. La medida, aprobada por la Asamblea Nacional y el Senado, responde a una crítica estructural: las restricciones penalizan a las clases trabajadoras que no pueden reemplazar sus vehículos antiguos por modelos eléctricos o híbridos. El distintivo Crit’Air dejará de ser obligatorio. El Consejo Constitucional aún debe ratificar la ley, pero su aprobación es prácticamente segura.
¿Qué implica la eliminación de las ZBE para la política ambiental europea?
La decisión francesa rompe con el consenso previo en la Unión Europea sobre la eficacia de las ZBE como herramienta de reducción de contaminación atmosférica. No es una pausa técnica, sino una revisión ideológica del modelo de transición ecológica. Francia argumenta que imponer costes ambientales sin compensación social viola el principio de justicia climática. Esto presiona a Bruselas para revisar los mecanismos de financiación y apoyo a la renovación del parque móvil en países con menor capacidad fiscal.
¿Cómo afecta esta medida a España y otras naciones de la UE?
Más de 100 ciudades españolas aún no han implementado sus Zonas de Bajas Emisiones, pese a la obligatoriedad legal desde 2023. La decisión francesa refuerza las voces críticas locales que denuncian la falta de infraestructura de recarga, subsidios insuficientes y planes de movilidad alternativa. En Alemania y Italia, parlamentarios ya piden evaluaciones de impacto social antes de ampliar zonas restringidas. La UE podría ajustar sus directrices para exigir evaluaciones de equidad antes de la aprobación de nuevas ZBE.
¿Qué alternativas propone Francia tras eliminar las ZBE?
El gobierno francés no abandona la lucha contra la contaminación. En su lugar, impulsa tres ejes: inversión masiva en transporte público eléctrico, bonificaciones directas para la compra de bicicletas eléctricas y reformas fiscales que gravan los vehículos de alta cilindrada sin discriminar por antigüedad. También se prioriza la mejora de los corredores verdes y la peatonalización selectiva en centros históricos, evitando la prohibición generalizada de acceso.
Datos Clave
- La derogación afecta a más de 30 ciudades francesas, incluidas París, Lyon y Marsella.
- El distintivo Crit’Air dejará de ser exigible a partir de enero de 2027.
- El 68 % de los hogares con ingresos por debajo del umbral de pobreza usaban vehículos matriculados antes de 2006.
- Francia destinará 1.200 millones de euros anuales a la renovación del transporte colectivo urbano hasta 2030.
Contexto actual
Las ZBE se diseñaron como respuesta a los límites de dióxido de nitrógeno (NO₂) y partículas PM2.5 establecidos por la OMS. Sin embargo, los datos del 2025 muestran que su impacto real en la calidad del aire ha sido marginal en zonas periféricas, donde se concentra el tráfico de paso. La contaminación no desapareció: se desplazó.
Impacto económico
La eliminación de las ZBE evita una pérdida estimada de 4,2 mil millones de euros anuales en ingresos por multas y tasas de acceso. Pero también impulsa el mercado de vehículos de segunda mano y reduce la presión sobre los talleres mecánicos especializados en reparación de motores diésel. El sector del alquiler de coches ha registrado un 22 % de crecimiento en demanda de modelos pre-2015.
Marco legal y práctico
La ley francesa se sustenta en el artículo 1 de la Constitución, que garantiza la igualdad ante la ley, y en la jurisprudencia del Consejo Constitucional sobre el principio de proporcionalidad. La norma exige que cualquier restricción a la libertad de circulación debe ser necesaria, adecuada y no discriminatoria. Las ZBE, según el informe parlamentario, incumplían este último requisito.
