La Fira d’Espàrrecs de Gavà, en el Baix Llobregat, celebra su edición 71 del 30 de abril al 3 de mayo de 2026. Este año, bajo el lema FEM Fira, pone en el centro a las mujeres agricultoras, el espárrago blanco como producto identitario y el impulso económico de la comarca. La cita no es solo gastronómica: es un eje de visibilidad social, dinamización territorial y sostenibilidad agraria.
¿Qué representa la Fira d’Espàrrecs en el contexto actual de la agricultura mediterránea?
La feria se inscribe en un momento crítico para la agricultura de proximidad. El espárrago blanco de Gavà está protegido por una Indicación Geográfica Protegida (IGP) desde 2015. Pero su supervivencia depende de la renovación generacional y de la equidad de género. Solo el 28 % de los explotantes agrícolas en Cataluña son mujeres, según el Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat). La Fira d’Espàrrecs contrarresta esa brecha con acciones concretas: talleres infantiles con enfoque femenino, una exposición fotográfica de mujeres agricultoras y un recetario tradicional elaborado íntegramente por ellas.
La IGP como herramienta de valor añadido
La Indicación Geográfica Protegida no es un sello decorativo. Es un marco legal que exige cultivo en suelo de Gavà, recolección manual y procesamiento local. Esto asegura trazabilidad y evita la competencia desleal de espárragos importados. La IGP también abre puertas a ayudas europeas del Programa de Desarrollo Rural (PDR).
¿Cómo impacta la feria en la economía local del Baix Llobregat?
La feria genera un efecto multiplicador en el tejido productivo. Más de 40 restaurantes de Gavà incorporan el espárrago blanco en sus menús durante la semana ferial. La Cooperativa Agropecuària de Gavà, con más de 60 años de historia, coordina la logística entre 32 productores asociados. Cada kilo de espárrago blanco se vende a un precio medio de 18 €, el doble del espárrago convencional. Ese margen permite reinvertir en riego eficiente y formación técnica.
Turismo agroalimentario como motor
La feria atrae a más de 15.000 visitantes anuales, un 35 % de fuera del municipio. Esto impulsa la demanda de alojamiento, transporte y servicios complementarios. El Ayuntamiento de Gavà ha integrado la feria en su estrategia de turismo sostenible, alineada con el Plan Estratégico de Turismo de la Diputació de Barcelona.
¿Qué papel juegan las mujeres en la cadena de valor del espárrago?
Más del 60 % de las tareas de recolección, clasificación y empaque son realizadas por mujeres. Sin embargo, solo el 12 % ocupan cargos directivos en cooperativas locales. La edición FEM Fira visibiliza esa paradoja. La presencia de artistas como Maria Peláe, Queralt Lahoz y Suu no es anecdótica: forma parte de una política cultural deliberada para asociar el producto con liderazgo femenino y creatividad local.
Formación y transmisión de conocimiento
Un taller práctico sobre podas sostenibles y otro sobre certificación ecológica están dirigidos específicamente a mujeres jóvenes. Estas acciones responden a una demanda real: el 74 % de las solicitantes de ayudas del Pla de Joves Agricultors en el Baix Llobregat son mujeres.
¿Qué marco legal y práctico sostiene la feria?
La Fira d’Espàrrecs opera bajo tres pilares normativos: el Reglamento de la IGP Espárrago de Gavà, la Ley 14/2021 de Soberanía Alimentaria de Cataluña y el Plan de Acción para la Igualdad de Género 2023–2027 del Ayuntamiento. Estos marcos obligan a incluir criterios de género en la contratación de servicios y en la selección de expositores.
Datos Clave
- La Fira d’Espàrrecs cumple 71 ediciones consecutivas, desde 1955.
- El espárrago blanco de Gavà tiene Indicación Geográfica Protegida (IGP) desde 2015.
- Más del 60 % de la mano de obra agrícola en la zona es femenina.
- La feria moviliza anualmente más de 15.000 visitantes y 40 establecimientos gastronómicos.
- El precio medio del espárrago blanco en feria es de 18 €/kg, frente a los 8–10 € del producto importado.
¿Cómo se articula la feria con la identidad territorial y la sostenibilidad?
Gavà no vende solo un producto: vende un modelo de agricultura resiliente. El espárrago blanco requiere suelos arenosos y un sistema de riego controlado que evita la salinización. Esa exigencia técnica se convierte en ventaja ambiental. Además, la feria promueve el consumo de proximidad, reduciendo la huella de carbono del transporte. La alcaldesa Gemma Badia lo resume: “Es una apuesta por lo nuestro, lo hecho con cuidado y lo construido entre todas.”
