El 72 kilómetros restantes entre Moraleja (España) y Castelo Branco (Portugal) son la brecha crítica que impide cerrar el corredor de alta capacidad entre Madrid y Lisboa. Este tramo, aún sin construir, representa el 12% del total de 588 kilómetros del eje interior peninsular, cuyo 88% ya está operativo desde 2025.
72 kilómetros que condicionan 588 km de corredor estratégico
El IC31 no es una carretera aislada: es el eslabón final de un eje transfronterizo con impacto directo en la movilidad de mercancías y turismo. Su finalización permitirá reducir el tiempo medio de viaje entre Madrid y Lisboa en 1 hora y 22 minutos, según estimaciones de la Alianza Territorial Europea (ATE) actualizadas en abril de 2026.
Tramo español: 18,5 km pendientes de licitación en 2026
El tramo final de la EX-A1 extremeña, de 18,5 kilómetros entre Moraleja y Monfortinho, sigue sin licitarse. Su ejecución depende de la asignación de 127 millones de euros del Plan de Infraestructuras de Transporte 2025–2030, cuya convocatoria está prevista para octubre de 2026, según el Ministerio de Transportes.
Tramo portugués: IC31 ya incluido en el Programa Regional de Ordenamiento del Territorio
Portugal ha formalizado el IC31 como una de sus cuatro grandes inversiones estratégicas en carreteras de la Región Centro. El proyecto cuenta con 420 millones de euros presupuestados en el Diário da República de marzo de 2026, con un plazo de ejecución de 36 meses desde la firma del contrato.
420 millones de euros que consolidan una región fronteriza
La inversión portuguesa en el IC31 supera en 3,3 veces el presupuesto asignado al tramo español en 2025. Este desfase refleja la prioridad lusa: el IC31 no solo conecta con España, sino que articula el acceso a los puertos de Sines y Lisboa desde el interior peninsular. En 2025, el tráfico de mercancías en la frontera de Monfortinho creció un 19,4% interanual, alcanzando 2,1 millones de toneladas.
Radiografía en cifras
- 72 kilómetros: brecha restante entre Moraleja y Castelo Branco, equivalente al 12% del eje Madrid-Lisboa.
- 18,5 kilómetros: longitud del tramo español aún sin licitar, con un retraso acumulado de 22 meses respecto al cronograma inicial de 2024.
- 420 millones de euros: inversión portuguesa comprometida para el IC31, frente a los 127 millones previstos para la EX-A1 en España.
- 2029: año objetivo para la puesta en servicio integral del corredor, según el acuerdo bilateral firmado en febrero de 2026.
- 19,4%: crecimiento interanual del tráfico de mercancías en Monfortinho en 2025, frente al 7,1% registrado en 2024.
- 88%: proporción del eje Madrid-Lisboa ya operativa, con 516 kilómetros en servicio efectivo a junio de 2026.
2029: el año decisivo para la ‘Autovía de la Esperanza’
La Diputación de Cáceres exige que el 2029 no sea una meta simbólica, sino un compromiso presupuestario vinculante. En su informe de mayo de 2026, la institución regional calcula que la finalización del IC31 generará 1.840 empleos directos e indirectos en la provincia, con un impacto económico acumulado de 312 millones de euros en los primeros cinco años de operación.
Marco normativo: el Reglamento (UE) 2021/1153 y la Estrategia de Conectividad Peninsular
El IC31 se alinea con el Reglamento (UE) 2021/1153 sobre el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, que exige que el 70% de las inversiones en corredores transeuropeos se ejecuten antes de 2027. Además, forma parte de la Estrategia de Conectividad Peninsular 2023–2030, cuyo indicador de cumplimiento exige que el 95% del eje Madrid-Lisboa esté en servicio antes de 2028 —un objetivo que, con el retraso actual, se desplaza a 2029.
1,840 empleos previstos: el impacto económico del cierre del corredor
El efecto multiplicador del IC31 se extiende más allá de la construcción. Según el Observatorio de Infraestructuras del Centro de Estudios Económicos de la Península Ibérica (OIEPI), la puesta en marcha del corredor incrementará la inversión extranjera directa en la región en 14,7% anual entre 2029 y 2033. En 2025, la inversión extranjera en la provincia de Cáceres fue de 218 millones de euros, un 5,3% menos que en 2024, lo que subraya la urgencia del impulso infraestructural.
