Josep Raventós Mestres, corredor de vinos de 53 años y descendiente de una familia vitivinícola de Vilafranca del Penedès, ha entrado en la carrera presidencial de la DO Cava con apenas días para la votación del 11 de junio de 2026. Su candidatura llega en un momento crítico: el sector registra caídas sostenidas de consumo, sequía extrema y una gobernanza fragmentada. Su perfil técnico y su enfoque en el consenso lo posicionan como una alternativa estratégica frente a la parálisis institucional.
¿Por qué la candidatura de Raventós llega en «tiempo de descuento»?
Raventós reconoce que su decisión fue “algo precipitada”, pero subraya que se basó en un análisis previo profundo. No cerró su programa ni consolidó alianzas con los 12 vocales antes del anuncio. Esa urgencia refleja la gravedad del momento: la DO Cava está en la UCI del sector vitivinícola español.
La votación del 11 de junio no es un trámite. Es una encrucijada. El sector enfrenta una caída del 22 % en exportaciones desde 2022 y una reducción del 35 % en producción nacional por sequía. Sin liderazgo cohesionado, las decisiones clave sobre reclasificación varietal, revisión de zonas de producción y estrategia de marca global se estancan.
¿Qué propone Raventós para enderezar la cadena de valor del cava?
Raventós insiste en que “el presidente no puede hacer nada sin consensuar su programa con los 12 vocales”. Su propuesta no es vertical, sino circular: desde el viticultor más pequeño hasta el elaborador más grande deben tener rentabilidad real.
Prioridad 1: Gobernanza participativa
Impulsa un modelo de toma de decisiones basado en comités técnicos permanentes. Cada comité incluirá representantes de viticultores, cooperativas, bodegas y comercializadores. Así se evita la toma de decisiones en silos.
Prioridad 2: Adaptación climática urgente
Propone un fondo específico para riego eficiente y variedades resistentes a la sequía. El 78 % de las parcelas cava están en zonas con estrés hídrico crónico. Sin inversión en adaptación, la DO Cava perderá más del 40 % de su superficie cultivable para 2030.
Prioridad 3: Revisión del modelo de certificación
Cuestiona la actual dispersión entre Cava de Guarda, Cava de Guarda Superior y Cava de Paraje Calificado. Aboga por simplificar y reforzar la trazabilidad desde la viña hasta la botella, con blockchain obligatorio para todas las categorías superiores.
¿Cómo afecta esta candidatura al marco legal y económico del sector?
La DO Cava opera bajo el Reglamento (UE) 2019/934 y la Ley 25/2022 de Protección de Denominaciones de Origen. Raventós propone activar el artículo 12.3 del Estatuto de la DO, que permite la creación de comisiones especiales ante crisis estructurales. Esto le daría margen legal para impulsar reformas sin esperar a la revisión estatutaria ordinaria de 2027.
Económicamente, su plan se alinea con los fondos del Consorci de la Zona Franca y los programas de INNOVACIÓN del Ministerio de Industria. Ya ha iniciado contactos con entidades financieras para diseñar líneas de crédito blando para pequeños viticultores que inviertan en sostenibilidad.
¿Qué datos clave definen el momento actual del cava?
- La producción de cava cayó un 35 % en 2025 por sequía extrema en Cataluña y La Rioja.
- Las exportaciones a Reino Unido y Canadá se redujeron un 22 % desde 2022.
- El 63 % de los viticultores cava tienen más de 65 años y no hay relevo generacional consolidado.
- El 41 % de las bodegas no cumplen con los nuevos requisitos de trazabilidad digital exigidos por la UE para 2026.
- La DO Cava genera 1.200 millones de euros anuales y emplea a más de 32.000 personas directamente.
Datos Clave:
- El sector cava está en estado crítico: caída de producción, exportaciones y relevo generacional.
- Raventós representa una alternativa técnica y consensuada frente a la polarización actual.
- Su plan vincula innovación agrícola, reforma institucional y cumplimiento normativo europeo.
- La votación del 11 de junio determinará si la DO Cava avanza hacia una gobernanza resiliente o profundiza su crisis estructural.
- El marco legal permite actuaciones urgentes, pero requiere liderazgo con autoridad técnica y legitimidad sectorial.
