Irán ha redefinido el estrecho de Ormuz como una «vasta zona operativa», ampliando su control militar más allá de los límites tradicionales. Esta medida afecta directamente el 20 % del petróleo y gas natural licuado que transita globalmente. La nueva delimitación incluye territorios costeros de los Emiratos Árabes Unidos y altera el equilibrio estratégico en el golfo Pérsico. Las implicaciones económicas, legales y de seguridad son inmediatas y profundas.
¿Qué ha cambiado exactamente en la definición del estrecho de Ormuz?
Irán ya no limita su jurisdicción al canal natural entre Irán y Omán. Ahora incluye una franja que se extiende desde Jask, al este, hasta la isla de Siri, al oeste. Esta nueva zona abarca más de 300 kilómetros de costa y supera los límites de la zona económica exclusiva (ZEE) reconocida internacionalmente.
El cambio no es solo cartográfico: es operativo y político. La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ahora ejerce control de vigilancia, inspección y potencial interdicción en toda esa extensión.
La escalada se produce en pleno conflicto regional
La ampliación es la segunda desde el 28 de febrero de 2026, fecha de inicio de la escalada con Estados Unidos e Israel. La primera, anunciada el 4 de mayo, ya había extendido el control iraní hacia la costa del golfo de Omán. La nueva delimitación refuerza esa postura con mayor alcance y menor ambigüedad.
El mapa no es simbólico: es una herramienta de coerción
El mapa publicado por la agencia estatal Fars no es una propuesta diplomática. Es una declaración de soberanía operativa. Irán lo utiliza para justificar patrullajes, ejercicios navales y advertencias a buques extranjeros. No requiere ratificación internacional, pero sí desafía el Derecho del Mar (Convención de Montego Bay).
¿Cómo afecta esta ampliación al comercio global?
El estrecho de Ormuz es el cuello de botella más crítico del sistema energético mundial. Por él pasan diariamente más de 21 millones de barriles de petróleo. Cualquier interrupción genera picos de precios en los mercados de Brent y WTI, afectando a economías de la UE, Japón y Corea del Sur.
Los seguros marítimos ya han subido un 35 % en buques que navegan bajo banderas occidentales. Las compañías navieras reconsideran rutas alternativas, como el canal de Suez, aunque esto implica costos adicionales de hasta 1,2 millones de dólares por travesía.
El impacto en España es directo
España importa el 87 % de su petróleo crudo desde el golfo Pérsico. Aunque no depende exclusivamente del estrecho, cualquier restricción prolongada afecta los plazos de entrega y los costos logísticos en puertos como Algeciras y Tarragona.
¿Qué dice el marco legal internacional?
La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1982) establece que los estrechos usados para la navegación internacional deben garantizar el paso inocente y el paso en tránsito. Irán no es parte de la convención, pero sus acciones deben respetar el principio de libertad de navegación.
La nueva zona operativa iraní no coincide con su ZEE de 200 millas náuticas. Tampoco respeta los límites de los espacios marítimos de los Emiratos Árabes Unidos, cuya soberanía ha sido reconocida por la Corte Internacional de Justicia.
La respuesta de la OTAN y la UE es limitada
La OTAN activó el mecanismo de consultas del artículo 4, pero no ha desplegado fuerzas navales. La UE mantiene su misión Aspides, centrada en protección de buques comerciales, pero sin autorización para intervenir en aguas iraníes.
¿Qué implica la nueva zona operativa para la seguridad regional?
La ampliación convierte el estrecho en un escenario de fricción constante. Los buques de la Quinta Flota de EE.UU., con base en Bahrein, operan ahora en zonas que Irán considera su «zona operativa». Esto eleva el riesgo de incidentes, como interceptaciones, maniobras hostiles o falsas alarmas de minas.
Además, el control iraní sobre islas como Qeshm, Hengam y Siri permite el despliegue de radares, misiles tierra-mar y drones de vigilancia. Esto reduce la ventaja de sorpresa de fuerzas extranjeras.
Datos Clave
- El estrecho de Ormuz transporta el 20 % del petróleo mundial y el 15 % del gas natural licuado.
- La nueva zona operativa abarca más de 300 km de costa, superando la ZEE iraní.
- Irán no ha ratificado la Convención de Montego Bay, pero sus acciones violan principios consuetudinarios del Derecho del Mar.
- Las primas de seguros marítimos subieron un 35 % tras la segunda ampliación.
- España depende del golfo Pérsico para el 87 % de sus importaciones de crudo.
¿Qué sigue en el escenario geopolítico?
La nueva delimitación no es un punto final. Es una línea de presión. Irán busca consolidar su influencia sin desencadenar una guerra abierta. Su estrategia combina coerción naval, diplomacia regional y alianzas con China y Rusia, que han rechazado las sanciones occidentales y respaldan su postura soberanista.
El próximo paso clave será la reacción de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), especialmente Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Su capacidad para coordinar una respuesta unificada definirá si la zona operativa iraní se convierte en un nuevo estándar de facto o en un episodio aislado de tensión.
