La vida de Borja Ugarte es un testimonio conmovedor de superación y pasión por la música. A sus 35 años, este joven con discapacidad intelectual ha encontrado en la música no solo una forma de expresión, sino también un camino hacia la inclusión y la felicidad. Su historia es un ejemplo de cómo el amor por el arte y el apoyo de la comunidad pueden transformar vidas.
Desde su infancia, Borja ha enfrentado desafíos significativos. Huérfano de madre desde los diez años y sin conocer a su padre, fue acogido por la Junta de Castilla y León en un centro de menores en Veguellina de Órbigo. A pesar de las dificultades, Borja ha logrado construir una vida llena de sueños y aspiraciones. Su viaje hacia la independencia comenzó a los 18 años, cuando se unió a Asprona León, una organización dedicada a la inclusión de personas con discapacidad.
### La Música como Motor de Vida
La música ha sido una constante en la vida de Borja. Desde que era niño, ha estado rodeado de melodías que lo han acompañado en su camino. Comenzó tocando la guitarra, pero pronto se dio cuenta de que su verdadera pasión era la batería. Cada miércoles, Borja asiste a la Escuela Municipal de Música de León, donde forma parte del grupo ‘Los Arañas’. Junto a su profesor Daniel y otros compañeros, interpreta un variado repertorio que incluye desde canciones populares hasta clásicos del rock.
La música no solo le proporciona alegría, sino que también le ha permitido desarrollar habilidades sociales y hacer amigos. Borja tiene un oído excepcional y una memoria prodigiosa, lo que le facilita aprender nuevas canciones y tocar con sus compañeros. Su entusiasmo es contagioso, y su amor por la música se refleja en cada nota que toca.
Uno de los momentos más memorables de su vida fue asistir a un concierto de Paco de Lucía en Valladolid. Borja recuerda con claridad cómo tuvo la oportunidad de conocer al famoso guitarrista en el camerino, un encuentro que marcó su vida. «Fui a verle al camerino y me preguntó si me había gustado el concierto», relata con una sonrisa. Este tipo de experiencias son las que alimentan su pasión y lo motivan a seguir persiguiendo sus sueños.
### Sueños y Aspiraciones
A pesar de las adversidades, Borja nunca ha dejado de soñar. Su mayor anhelo es convertirse en director de orquesta, un objetivo que considera un poco inalcanzable, pero que no deja de perseguir. La música es su vida, y cada día se esfuerza por mejorar y aprender más. Además de su sueño musical, Borja también anhela viajar y conocer lugares emblemáticos, como la Sagrada Familia en Barcelona.
La comunidad ha jugado un papel fundamental en la vida de Borja. A través de Asprona, ha encontrado una familia en Maribel Alonso y su hermano Ángel, quienes lo han acogido en su hogar en Salamón, un pequeño pueblo en la Montaña Oriental. Esta relación ha sido crucial para su desarrollo personal y emocional. Borja ha aprendido a valorar las pequeñas cosas de la vida, como disfrutar de un café con Mila, una mujer de 93 años, o pasar la noche en la casita de madera de Toño y Clara.
Su vida es un ejemplo de inclusión comunitaria, donde el apoyo y el cariño de las personas que lo rodean han sido determinantes para su felicidad. Borja es un joven sociable que aprecia las relaciones humanas y el amor que recibe de su entorno. A menudo anima a otros a seguir sus sueños, recordando que la perseverancia y la pasión son claves para alcanzar cualquier meta.
A través de su proyecto de vida en Asprona, Borja ha expresado su deseo de localizar la tumba de su madre en Ponferrada. Con sus propios recursos, ha colocado una lápida y lleva flores, un gesto que refleja su amor y gratitud hacia ella. El epitafio que eligió, «Te quiero mucho, mamá. Siempre te recordaré», es un testimonio del profundo vínculo que mantiene con su madre, a pesar de la distancia y el tiempo.
La historia de Borja Ugarte es un recordatorio de que, a pesar de los desafíos que la vida puede presentar, siempre hay espacio para la esperanza y la realización personal. Su amor por la música, su deseo de inclusión y su capacidad para encontrar la felicidad en las pequeñas cosas son lecciones valiosas para todos. Borja no solo es un ejemplo de superación, sino también un faro de inspiración para aquellos que buscan su lugar en el mundo.
