El 97% de la población de Catalunya reside a menos de 500 metros de un supermercado, según el informe Entre el Camp i la Taula del Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (IDRA), publicado en julio de 2026. Sin embargo, 38% de los hogares del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) no adquieren frutas, verduras o lácteos frescos con regularidad por limitaciones económicas, no por falta de proximidad física.
El 75% de las ventas alimentarias se concentra en supermercados
Este canal comercial domina el sector con una participación del 75% en el volumen total de ventas de alimentación en Catalunya. En comparación, las tiendas de proximidad representan solo el 12%, los mercados municipales el 8%, y las cooperativas y huertos urbanos, menos del 5%. En los últimos 30 años, el peso de los supermercados ha crecido un 42% en términos de superficie comercial por habitante.
Concentración geográfica: 69% de los supermercados catalanes en Barcelona
La provincia de Barcelona alberga 69% de los 3.240 supermercados registrados en Catalunya (datos del Departamento de Comercio, 2025). De ellos, 2.110 están ubicados en el AMB, especialmente en los municipios de L’Hospitalet de Llobregat, Badalona y Santa Coloma de Gramenet. En contraste, las comarcas del interior —como la Noguera o el Pallars Jussà— concentran menos del 2% del total, con una densidad de 0,4 establecimientos por km², frente a los 8,7 por km² del AMB.
El espejismo alimentario: acceso físico ≠ acceso real
El informe identifica un “espejismo alimentario” en 14 distritos del AMB, donde la cobertura de supermercados supera el 95%, pero la tasa de pobreza alimentaria alcanza el 29%. En el distrito de Nou Barris (Barcelona), por ejemplo, hay 12 supermercados por km², pero el 41% de los hogares con ingresos inferiores a 14.200 € anuales no consume frutas diarias. Este fenómeno se agrava en zonas con alta densidad de cadenas de fast food: el 63% de los barrios con más de 5 locales de comida rápida por km² registran tasas de obesidad infantil superiores al 22%, frente al 11% nacional (Encuesta de Salud de Catalunya, 2025).
Rentas y precios: la brecha que define la dieta
El precio medio del kilo de fruta fresca en supermercados del AMB es de 3,85 €, un 27% más alto que en mercados tradicionales (2,99 €). Para un hogar con ingresos por debajo del umbral de pobreza relativa (1.080 €/mes), adquirir 5 kg semanales de frutas y verduras representa el 18% de sus ingresos disponibles, frente al 4% en hogares con ingresos superiores a 3.200 €/mes.
Radiografía en cifras
- 97%: Proporción de la población catalana que vive a menos de 500 m de un supermercado (IDRA, 2026).
- 38%: Porcentaje de hogares del AMB que no consumen alimentos frescos con regularidad por limitaciones económicas (Encuesta AMB, 2025).
- 75%: Participación de los supermercados en el volumen total de ventas alimentarias de Catalunya (Departamento de Comercio, 2025).
- 69%: Concentración de supermercados catalanes en la provincia de Barcelona (IDRA, 2026).
- 22%: Tasa de obesidad infantil en barrios con alta densidad de fast food, frente al 11% nacional (CatSalut, 2025).
- 27%: Diferencia de precio medio por kg entre fruta fresca en supermercados y mercados tradicionales (Observatorio de Precios, 2025).
Marco normativo y respuestas emergentes
El Plan Estratégico de Alimentación Sostenible de Catalunya (2023–2030) establece como objetivo reducir la brecha de acceso a alimentos frescos al 15% para 2030. Hasta la fecha, solo 3 de los 36 municipios del AMB han aprobado ordenanzas locales que limitan la apertura de nuevos supermercados en zonas ya saturadas. Paralelamente, el programa Huertos para Todos, impulsado por la Generalitat, ha instalado 127 huertos urbanos comunitarios desde 2022, beneficiando a 18.400 personas, lo que representa el 0,8% de la población del AMB. La Ley 10/2024 de Comercio Urbano exige ahora evaluaciones de impacto alimentario en licencias de grandes superficies, una medida aplicada en solo el 11% de los expedientes aprobados en 2025.
