La Unión Europea necesita 1,4 billones de euros en inversiones anuales para recuperar competitividad frente a Estados Unidos y China —una cifra 75 % superior a los 800.000 millones propuestos en el informe Draghi de 2023. Este dato, publicado el 9 de junio de 2026 por la Federación Europea de Banca (EBF), revela una brecha estructural que amenaza la convergencia económica del bloque.
La brecha supera en 600.000 millones la estimación oficial del informe Draghi
El cálculo de 1,4 billones de euros proviene de un estudio encargado por la EBF a Oliver Wyman y presentado el 9 de junio de 2026. Contrasta directamente con los 800.000 millones que el informe Draghi —publicado en julio de 2023— identificó como necesarios para impulsar la inversión estratégica. Esa diferencia de 600.000 millones refleja una actualización crítica: los costes de transición energética, la digitalización acelerada y la dependencia tecnológica han elevado los requerimientos de capital en un 23 % interanual desde 2025.
Inversiones intensivas en capital y de largo plazo dominan el déficit
El 72 % de las inversiones necesarias son clasificadas como intensivas en capital, con horizontes superiores a 10 años y ratios de riesgo 2,4 veces mayores que los proyectos tradicionales. Entre ellas destacan: 41 % en infraestructuras verdes (electrificación de redes, hidrógeno verde), 29 % en ciberseguridad y soberanía digital, y 18 % en biotecnología y salud avanzada. Estos sectores requieren financiación estable, pero el 87 % de los préstamos bancarios europeos tiene vencimientos inferiores a 5 años.
Los bancos necesitan 540.000 millones de euros adicionales de capital para asumir el 60 % del esfuerzo
Según el informe, si los bancos europeos financiaran el 60 % de las necesidades totales (1,4 billones), deberían incrementar su capital de alta calidad en 540.000 millones de euros. Bajo la regulación actual (CRR3 y las directrices de BCE de 2025), esto equivaldría a un aumento del 18,3 % en los ratios de capital mínimo exigidos a los 112 bancos sistémicos de la UE. En comparación, el escenario del 20 % de participación exigiría 150.000 millones, un incremento del 5,1 %, aún así inviable sin ajustes regulatorios.
La financiación alternativa cubre menos del 12 % del déficit
El sistema de financiación alternativa (fondos de capital riesgo, fondos soberanos, plataformas de crowdlending) representa solo el 11,7 % del total invertido en 2025 —frente al 34,2 % en Estados Unidos y el 48,6 % en China. La fragmentación nacional persiste: Alemania movilizó 22,4 mil millones en fondos de transición verde en 2025, mientras que Bulgaria destinó 187 millones, un diferencial de 119:1.
La regulación actual reduce en un 37 % la capacidad de préstamo a largo plazo
La normativa CRR3, vigente desde enero de 2025, elevó los requisitos de capital para préstamos a más de 7 años en un 29 %, y los multiplicadores de riesgo para proyectos de I+D pasaron de 1,0 a 1,42. Como consecuencia, el volumen de créditos bancarios a largo plazo (10+ años) cayó un 37 % entre 2024 y 2025, según datos del BCE. En paralelo, el 68 % de los bancos europeos declaró en su informe anual 2025 que postergó al menos 3 proyectos estratégicos por limitaciones regulatorias.
Radiografía en cifras
- 1,4 billones de euros: necesidad anual de inversión en la UE en 2026, según EBF-Oliver Wyman.
- 600.000 millones: brecha respecto a la estimación del informe Draghi (800.000 millones en 2023).
- 540.000 millones: capital adicional requerido si los bancos asumen el 60 % del esfuerzo.
- 11,7 %: participación de la financiación alternativa en el total de inversión europea en 2025.
- 37 %: caída en préstamos bancarios a más de 10 años entre 2024 y 2025.
- 18,3 %: incremento estimado en ratios de capital mínimo para bancos sistémicos bajo escenario 60 %.
El sistema bancario europeo no está diseñado para financiar la transición
La EBF subraya que el modelo bancario europeo, centrado en depósitos y préstamos cortos, no está alineado con las necesidades de la transición. Mientras que el 82 % de los préstamos corporativos en la UE tienen vencimientos inferiores a 3 años, el 63 % de los proyectos críticos requieren financiación a 15–25 años. Esta asimetría estructural se agrava por la ausencia de un mercado único de capitales funcional: el 44 % de los fondos de inversión europeos no pueden operar transfronterizamente por divergencias regulatorias entre los 27 Estados miembros.
