Ence evitará la importación de 125.000 toneladas de celulosa este año, una cifra que representa el 13,2% de su producción total anual de 950.000 toneladas, según datos oficiales de la compañía para 2026. Esta reducción forma parte de una estrategia industrial que ha invertido 120 millones de euros desde 2023 en modernización y diversificación de su cartera de productos. Tras dos ejercicios consecutivos con pérdidas —55 millones de euros en 2025 y 28 millones en el primer trimestre de 2026—, la firma ha reorientado su modelo productivo hacia celulosas de alto valor añadido.
El salto cualitativo: del 0% al 40% en un solo año
Ence ha elevado la proporción de celulosas especiales en su mix productivo desde casi 0% en 2023 hasta un 40% previsto para 2026, con proyecciones de alcanzar el 65% en 2028. Este cambio estratégico responde a una caída del 22% en la demanda europea de celulosa estándar entre 2022 y 2025, según Eurostat. La planta de Navia (Asturias) ha sido clave: desde su reacondicionamiento en 2024, produce celulosa fluff a partir de eucalipto, sustituyendo importaciones estadounidenses que representaban el 37% del mercado europeo en 2023.
Despliegue industrial en Asturias y Galicia
- La planta de Navia ha incrementado su capacidad de producción de fluff en 18.500 toneladas/año desde 2024.
- La fábrica de Pontevedra ha reducido su producción de celulosa convencional en 14% desde 2023 para priorizar líneas especializadas.
- El proyecto de innovación en fibra corta de eucalipto ha recibido 19,2 millones de euros en ayudas públicas del MITECO (2023–2026), dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
El precio como termómetro: +30% en 2026 frente a 2025
El precio medio internacional de la celulosa ha subido a 1.410 dólares por tonelada en julio de 2026, un 30% más que los 1.085 dólares registrados en enero de 2026 y un 18,5% por encima del promedio de 2025 (1.190 dólares). Esta recuperación contrasta con la caída del 24% experimentada entre 2024 y 2025, cuando el mercado se vio afectado por el exceso de oferta global y la desaceleración de la demanda china. Ence ha aprovechado este repunte para reforzar su margen bruto, que pasó del 12,3% en 2025 al 19,7% en el primer trimestre de 2026, según su informe consolidado.
Comparativa de márgenes y producción (2023–2026)
- En 2023, el margen bruto de Ence fue del 21,1%, con una producción total de 982.000 toneladas.
- En 2024, cayó al 16,8%, con 965.000 toneladas, tras la entrada de nuevos competidores en el Sudeste Asiático.
- En 2025, se contrajo al 12,3%, con 942.000 toneladas, afectado por el ERE y la provisión de 24 millones de euros.
- En 2026 (T1), se recuperó al 19,7%, con 241.000 toneladas producidas, de las cuales 96.400 toneladas corresponden a celulosas especiales.
Radiografía en cifras
- 125.000 toneladas: volumen anual de importaciones evitadas gracias a la celulosa fluff de eucalipto.
- 65%: participación prevista de celulosas especiales en la producción total de Ence en 2028.
- 1.410 dólares/tonelada: precio medio internacional de la celulosa en julio de 2026 (+30% vs. enero 2026).
- 19,2 millones de euros: ayudas públicas recibidas para innovación en biomateriales (2023–2026).
- 14%: reducción de producción de celulosa estándar en Pontevedra desde 2023.
- 18,5%: incremento interanual del precio medio de la celulosa entre 2025 y 2026.
Marco normativo y contexto competitivo
La estrategia de Ence se alinea con el Reglamento (UE) 2023/1115 sobre el uso sostenible de la biomasa, que exige certificación FSC o PEFC para el 100% de la materia prima a partir de 2026. La compañía ya certificó el 100% de sus plantaciones de eucalipto en 2025, frente al 62% de la media europea en 2024 (datos de CEPI). Además, el Real Decreto-Ley 14/2023 sobre transición industrial ha permitido a Ence acelerar la amortización de inversiones en eficiencia energética, reduciendo su carga fiscal en 3,8 millones de euros en 2026. El contexto geopolítico también favorece su apuesta: las restricciones a exportaciones de celulosa desde EE.UU. por la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) han elevado los costes logísticos para los competidores transatlánticos en un 22% desde 2024.
